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domingo, 18 de marzo de 2007

El crimen y el castigo

  • A mediados de 1978, mientras la selección argentina ganaba el campeonato mundial de fútbol, la dictadura militar arrojaba a sus prisioneros, vivos, al fondo del océano. Los aviones despegaban desde aeroparque, bien cerca del estadio donde ocurrió la consagración deportiva. No es mucha la gente que nace con esa incómoda glándula llamada conciencia, que impide dormir a pata suelta y sin otra molestia que los mosquitos del verano, pero a veces se da. Cuando el capitán Alfonso Scilingo reveló a sus superiores que no podía dormir sin lexotanil o borrachera, ellos le sugirieron un tratamiento psiquiátrico. A principios de 1995, el capitán Scilingo decidió hacer una confesión pública: dijo que él había echado al mar a treinta personas. Y denunció que a lo largo de dos años habían sido entre mil quinientos y dos mil los prisioneros políticos que la Marina argentina había enviado a las bocas de los tiburones. Después de su confesión, Scilingo fue preso. No por haber asesinado a treinta personas, sino por haber firmado un cheque sin fondos.
Eduardo Galeano Patas Arriba. La Escuela del mundo al revés. Montevideo. 1998

martes, 19 de diciembre de 2006

Grises

Ayer llovió. La lluvia de verano provoca muchas cosas. La humedad es desopilante y el gris le va robando el color a las cosas. Hoy amaneció nublado, pero el calor no nos da tregua... me pregunto por qué los tonos grises nos dan melancolía... con qué carga subjetiva nos vinculan esos tonos... Inmediatamente pienso en la fotografía en ByN y resulta que me pasa con ella lo mismo que con los días grises: me dan melancolía, me encantan... me transportan a un pasado posible e imposible...

Hoy estoy así, metida en un fotograma pero expectante.

lunes, 18 de diciembre de 2006

quiero saber

No me interesa saber a qué te dedicas. Quiero saber qué es lo que añoras Y si te preocupas por soñar o alcanzar lo que tu corazón ansía. No me interesa saber qué edad tienes, Quiero saber si te arriesgarías a parecer un loco por amor, Por tus sueños, por la aventura de estar vivo. No me interesa saber qué planetas están encuadrando tu luna, Quiero saber si has tocado el centro de tu propia pena, Si has estado abierto a las traiciones de la vida, O te has vuelto marchito y cerrado por miedo al sufrimiento. Quiero saber si te puedes sentar con dolor, tuyo o mío, sin moverte para esconderlo, diluírlo o arreglarlo. Quiero saber si puedes estar con alegría, tuya o mía, y si puedes danzar libremente y dejar que el éxtasis te llene hasta las puntas de los dedos de tus manos, de tus pies, sin advertirnos ser cuidadosos, ser realistas o recordando las limitaciones del ser humanos. No me interesa si la historia que me estás contando es verdad, quiero saber si puedes desilusionar a otros por ser sincero contigo mismo, si puedes resistir la acusación de traición y elegir no traicionar a tu propia alma. Quiero saber si puedes ser fiel a ti mismo y por lo tanto confiable. Quiero saber si puedes ver belleza hasta en los días feos, quiero saber si puedes vivir con fallas, tuyas y mías, y todavía pararte en la orilla del lago y gritarle a la luna llena: Sí! No me interesa saber dónde vives, ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes pararte después de una noche de pena y desesperación, débil y moreteado hasta los huesos y hacer lo que necesita estar hecho para los niños. No me interesa saber quién eres, ni por qué estás aquí. quiero saber si te puedes parar en el centro del fuego conmigo, sin encogerte… No me interesa dónde, qué, ni con quién has estudiado. Quiero saber si te sostienes desde adentro cuando todo cae a tu alrededor, quiero saber si puedes estar sólo contigo mismo. Y si verdaderamente disfrutas la compañía que mantienes en tus momentos vacíos. ORIAH, soñador de la montaña. Anciano indio. Mayo, 1994.

domingo, 17 de diciembre de 2006

Algunos pocos...

Algunos pocos creen todavía que este conjuro es eterno, que no cae esa gaviota, que ese brillo en las pupilas no cesará nunca... Algunos otros ya han perdido la cuenta de los banales intentos para concretar la aventura del encuentro con los besos y los pasadizos secretos del romance... han perdido la cuenta de cuánta agua pasó bajo el puente del misterio del afecto... Sin embargo esta extrañeza les trae a la dulce memoria el primer punto de partida y el final del último juego... cuánto hubo en el medio? Eso ya no importa, están dispuestos a caer cuantas veces sea necesario porque en el fondo del estanque de los días... muy en el fondo... también ellos creen todavía en el milagro. Pero hay más. Están aún aquellos que viven la fricción cotidiana de los cuerpos con una adrenalina hecha para otras ocasiones, demasiado ajenas al vuelo de la gaviota de los primeros. Ellos son los promiscuos Don Juanes que van de balcón en balcón creyendo y apostando a que la soledad no los alcanza si amanecen de vez en vez entre sábanas distintas. Si de vez en vez reciben un cúmulo de caricias ilusorias y gastadas sonrisas placenteras. Pero el mundo se mueve por aquellos que inventaron y confiaron fervientemente en la utopía certera del amor de a pares fieles, es decir: los primeros. Todos arrastramos una cadena de miedos y una valija de sueños. Todos sostenemos a pie juntillas una que otra teoría que nos permite la entrega ciega a los sentimientos sublimes de un corazón latiendo. Somos cada cual vehículo de esa energía destinada a un sólo mérito. Somos canales dignos de tal osadía. Y el mundo se seguirá moviendo siempre que no sean los primeros los que traicionen la causa... claro está que de vez en cuando alguno se sumerge en el mar de las decepciones y tira por la borda la fragilidad de algún contrato temporal y cómo la neblina nubla los ojos y transfigura los colores del entorno. Sólo ocurre de vez en cuando que la duda invade a los primeros... es entonces cuando los límites se desdibujan y los ángeles dejan caer sus plumas... es entonces cuando se vuelve discretamente necesario que alguien venga a rescatarlos del naufragio... pero ellos pueden acercarse lentamente y espiarse desde el fondo del estanque de los segundos y ser testigos de que aunque más no sea, alguien en el fondo sigue creyendo que es eterno este conjuro... que no cae esa gaviota... y antes de que la resignación los envuelva suben nuevamente, se asoman a la vida y se entregan ciegamente al rescoldo de besos, secretos y misterios... aceptan participar otra vez en el juego y suspirando - por si acaso - piensan para sí mismos: “el amor es otra cosa”.

viernes, 15 de diciembre de 2006

Holis, Holis

Hola! Se supone que esta es la presentación oficial y los dedos se me escapan saltando sobre las teclas... trataré de ser breve aunque tengo algunos problemitas para ser sintética. Aquí el esfuerzo...
En fin, este recóndito lugar en este inabarcable espacio está siendo creado para descarga (tuya, mía, nuestra) de aquello que te sea útil volcar en un par de líneas. Wow... me salió de un tirón! :D